lunes, 15 de febrero de 2016

Living Galicia

Así, sin esperarlo, he podido juntar unos días de vacaciones añadidos a otros libres que sumaron un total de 10 días sin trabajo. Nos hemos ido a Galicia, a disfrutar de la familia, del Carnaval y de nuestra casita en pañales. Y cada vez que estamos más de cuatro días por esos lares los pequeñuelos (sobretodo ella) dan un cambio notable.

La bichi2 a sus 14 meses y medio hace alarde a su “alias” y está hecha una bicheja en todo su explendor. Ya dice varias palabras. A su particular “mamá” y “papá” ha añadido desde Navidades “agua”, “teta”, “tate” “gol” (para lo que utiliza e monosílabo “ka” que a saber de dónde ha salido) y últimamente “a mí!” con firmeza. Se dedica también a señalar todo con su dedo índice y a dar besos en cuanto se le antoja. Y no para. Recorre todos y cada uno de los rincones de la casa y con mil ojos estamos todos debido a su tremenda devoción trepadora cual koala en un árbol. Para comerla, que se diría.

Estos días que hemos pasado en Galicia ha hecho y deshecho (dentro de las posibilidades) a su libre albedrío. Ha descubierto el fuego, le hemos iniciado en la precaución de evitar quemarse (aunque aún no lo interiorice como tal y le cause una tremenda risa), ha disfrutado dándome leña y sacando y metiendo los troncos una y otra vez en el cesto. Ha estado con los animales y ha establecido preferencia: gatos y perros le fascinan, las gallinas no están mal y los gallos mejor bien lejos.

Ha disfrutado a tope del Carnaval, ha bailado mucho, mucho, (0 miedo) y le encanta disfrazarse, ella misma se ponía en la cabeza cualquier corona o diadema que encontrase en su camino.

Ha descubierto la lluvia en su pleno apogeo. Ha pisado en ella y ha quedado asombrada de cómo caía del cielo. Me encanta que disfrute de cada novedad que para ella ofrece la naturaleza. Es increíble.

Y en estos 10 días baby I ha dado un “cambio” que yo creo que es bastante transcendente. Hasta ahora se dormía acostada conmigo, en su teta y ahora (no lo diré muy alto) puede dormirse simplemente pegada a mí con un abrazo o dándome la manita. Paralelamente ha pasado a dormir unas 6h seguidas sin necesitar tomar teta. Todo un logro para ella. Hay veces que al dormir la pongo en su cuna (ya lo hacía antes aunque no diariamente) y ahí aguanta unas horas, luego si “gruñe” molesta, la meto en mi cama y sigue durmiendo. Tengo que decir que no he hecho nada para motivarlo y ha sido evolución suya. Quizás haya ayudado la tranquilidad del pueblo o, quizás, simplemente forma parte de su maduración. No lo sé ni tengo intención de averiguarlo pero lo voy a disfrutar. Aún así no evita que en un resquicio de mi corazón sienta “pena” por etapas que se van cerrando y por esa menor dependencia de mí que genera). Y es que tener un bebé tan pegadito a ti también genera dependencia de mamá sobre ella. La diferencia es que aquí en la adultez obra la cordura y una sabe que la vida es así, que son etapas, instantes, logros, en su justo momento. Tampoco sé si esto será duradero o no, pero de momento existe y bendita tregua (para el sueño).



Así que hoy espero dormir esas 6h seguidas… A ello voy…

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