miércoles, 23 de septiembre de 2015

El juguete prohibido


Hay veces que dialogar con un niño de 4 años se hace cuesta arriba. Y dialogar con un niño AD de 4 años, a veces, más cuesta arriba.

Esta mañana hemos tenido debate con lloros incluidos en el trayecto de casa al colegio. El tema: el juguete prohibido en esta nuestra casa que no es más ni menos que las pistolas (o todo lo que sean armas).

Ayer algún niño vino con un arsenal de pistolas, sables, cuchillos, navajas, metralleta y espadas al parque y se monto la de Caín. Que si disparos por un lado, cortes por el otro, te mato y estás muertos que aquello parecía la mismísima Guerra Fría. Obviamente mi bichi grande también se unió y me costó Dios y ayuda sacarlo de tal batalla a lidiar.

No me gustan las armas y mucho menos me gusta un niño armada. Aunque sean de juguete, como me dicen muchos padres y madres justificando tal juego. Lo siento pero no me gusta y me da muy “mal rollo” viendo a los niños pegándose tiros (si, de mentira) y jugando a matarse. Bastante violencia hay en el mundo como para jugar con ella. O incluso, incentivarla.

Lo siento por esos padres y madres que se lo permiten a sus hijos (ya yo no meto en ello que para eso no son míos), pero, por favor, a respetar mi decisión que, como mínimo, es igual de válida que la otra. Hay quien dice como antes comentaba que es sólo un juego y que así también aprender el horror de las armas, pero, oiga, también es feo y está mal y es dañino pegar a los progenitores y no por ello le decimos “mira pégame que así aprendes lo feo y mal que está, mientras yo recibo resignad@ tus golpetazos, cuando lo aprendas, ya si eso… paras”. NO, no, no es la vía adecuada….

Así que hoy, como era de esperar, el bichi grande me dijo que cuándo le compraba una pistola. Y ahí entraron mis dotes de negocio y explicación de por qué no se la iba a comprar y no me gusta que juegue con ella. Ayer conseguí sacarlo del “meollo” con el tobogán pero hoy se echó a llorar diciendo que “era un juego”. Por un momento pensé en decirle que OK, que le compraría una y que ya parase de llorar porque acabaría llorando también su hermana y yo estaba conduciendo un coche con dos churumbeles a las 8:30 de la mañana. Pero mi sentido común obró para seguir la explicación y reiterarme en lo dicho.

Me duele decir “NO” pero hay cosas que tienen que estar claras desde un principio. Al menos hoy en el parque no hizo el más mínimo caso a otro sable que pululaba por allí. Quizás lo hemos conseguido. Quizás haya comprendido que es parte de algo violento. Aunque sea un juego.

No hay comentarios:

Publicar un comentario