Así, sin esperarlo, he podido juntar unos días de
vacaciones añadidos a otros libres que sumaron un total de 10 días sin trabajo.
Nos hemos ido a Galicia, a disfrutar de la familia, del Carnaval y de nuestra
casita en pañales. Y cada vez que estamos más de cuatro días por esos lares los
pequeñuelos (sobretodo ella) dan un cambio notable.
La bichi2 a sus 14 meses y medio hace alarde a su “alias”
y está hecha una bicheja en todo su explendor. Ya dice varias palabras. A su
particular “mamá” y “papá” ha añadido desde Navidades “agua”, “teta”, “tate” “gol”
(para lo que utiliza e monosílabo “ka” que a saber de dónde ha salido) y
últimamente “a mí!” con firmeza. Se dedica también a señalar todo con su dedo
índice y a dar besos en cuanto se le antoja. Y no para. Recorre todos y cada
uno de los rincones de la casa y con mil ojos estamos todos debido a su
tremenda devoción trepadora cual koala en un árbol. Para comerla, que se diría.
Estos días que hemos pasado en Galicia ha hecho y
deshecho (dentro de las posibilidades) a su libre albedrío. Ha descubierto el
fuego, le hemos iniciado en la precaución de evitar quemarse (aunque aún no lo
interiorice como tal y le cause una tremenda risa), ha disfrutado dándome leña
y sacando y metiendo los troncos una y otra vez en el cesto. Ha estado con los
animales y ha establecido preferencia: gatos y perros le fascinan, las gallinas
no están mal y los gallos mejor bien lejos.
Ha disfrutado a tope del Carnaval, ha bailado mucho,
mucho, (0 miedo) y le encanta disfrazarse, ella misma se ponía en la cabeza
cualquier corona o diadema que encontrase en su camino.
Ha descubierto la lluvia en su pleno apogeo. Ha pisado en
ella y ha quedado asombrada de cómo caía del cielo. Me encanta que disfrute de
cada novedad que para ella ofrece la naturaleza. Es increíble.
Y en estos 10 días baby I ha dado un “cambio” que yo creo
que es bastante transcendente. Hasta ahora se dormía acostada conmigo, en su
teta y ahora (no lo diré muy alto) puede dormirse simplemente pegada a mí con
un abrazo o dándome la manita. Paralelamente ha pasado a dormir unas 6h
seguidas sin necesitar tomar teta. Todo un logro para ella. Hay veces que al
dormir la pongo en su cuna (ya lo hacía antes aunque no diariamente) y ahí
aguanta unas horas, luego si “gruñe” molesta, la meto en mi cama y sigue
durmiendo. Tengo que decir que no he hecho nada para motivarlo y ha sido
evolución suya. Quizás haya ayudado la tranquilidad del pueblo o, quizás,
simplemente forma parte de su maduración. No lo sé ni tengo intención de
averiguarlo pero lo voy a disfrutar. Aún así no evita que en un resquicio de mi
corazón sienta “pena” por etapas que se van cerrando y por esa menor
dependencia de mí que genera). Y es que tener un bebé tan pegadito a ti también
genera dependencia de mamá sobre ella. La diferencia es que aquí en la adultez obra
la cordura y una sabe que la vida es así, que son etapas, instantes, logros, en
su justo momento. Tampoco sé si esto será duradero o no, pero de momento existe
y bendita tregua (para el sueño).
Así que hoy espero dormir esas 6h seguidas… A ello voy…





