Si hay un
pensamiento que me “martirizaba” cuando nació la pequeña “bichi” era el momento
de volver al trabajo. Sé que es “un lujo” en los tiempos que corren el poder
tener una vinculación laboral y si hay en algo que debo dar las “gracias” a mi
empresa (y mi convenio) es en el mero hecho de que jamás ha puesto una sola
pega a mis revisiones médicas ni a mis embarazos (que se ve de todo) y el
primer embarazo surgió en 2010 a la vez que yo entraba a trabajar en esta empresa.
Pero aún así tengo que reconocer que me daba pena, mucha pena, el pensar en
volver a trabajar y separarme de ella (y de él en su momento),una cosa no quita
la otra. Quizás más aún de ella que de él por distintos motivos que darían para
un nuevo post.
Estos días me he enterado por la prensa de que Susana Díez se ha incorporado al
trabajo 45 días después de dar a luz. Muy mal. Yo anhelo una baja maternal como
la de los países nórdicos, un cambio de mentalidad en este país para que la
maternidad no se vea como un obstáculo para las empresas sino todo lo
contrario. Al fin y al cabo todos esos jefes han estado en una barriga y no han
salido de debajo de una piedra. Así que volver a los 45 días me parece muy
triste.
Y esto no es lo único. Hace una
semana aproximadamente, tomando un refresco en un bar, leía que Pilar Rubio
decía «Si puedo, volveré al trabajo a la semana de dar a luz» y no pude evitar
remover en mi interior de madre trabajadora lo que eso significaba. Jamás yo
hubiera vuelto a mi trabajo a la semana de dar a luz a no ser que las
circunstancias fuesen tan malas que no quedase otra alternativa. Pero no es su
caso. ¿Cómo, entonces, una madre puede pretender incorporarse al trabajo a la
semana de dar a luz y decirlo con la boca grande?
Sus palabras las interpreté por
dos vías. Por un lado (ingenua que es una) pensé: quizás se refiere a que todo
va a ir tan sumamente bien que está a la semana más que preparada para
incorporarse a su trabajo (en el que valga decir, no hay mucho esfuerzo físico)
PERO para eso bastaba con decir “a la semana estaré dando brincos por el campo
con mi hijo”. Paralelamente mi mente aterrizó y pensé más fríamente a lo que
creo que realmente se refiere. Y es que va a estar tan bien en sus planes que
la vuelta al trabajo es un hecho. Su hijo se quedará en casa y ella volverá con
una sonrisa dando a entender a muchas madres de esta sociedad que lo
laboralmente adecuado es estar divina de la muerte y poder trabajar cuanto
antes. No, no, no, tantos años de discusiones políticas, sindicales, tantas
peticiones, horas perdidas (y ganadas), luchas de tantas y tantas madres para
¿ésto?
A usted Pilar Rubio le recuerdo:
La baja maternal es de 16 semanas
de las cuales las primeras 6 semanas son obligatorias e ininterrumpidas para
disfrute de la madre. Esto es así porque un bebé NO ES UN MUÑECO, un bebé
tiene necesidades, no sólo alimenticias e higiénicas sino sentimentales y de
apego emocional. En una maternidad los implicados son dos madre e hijo y no me
gusta eso de no “contar con el otro”. Y ya no solo por el niño, yo como madre
no podría, me sería imposible. Otro gallo cantaría si apareciese en su trabajo
con el bebé como lo hizo Licia Ronzulli, pero lo dudo. Y mucho.
Aún así, creo que hay un
trasfondo gris en todo esto. ¿Qué es primero la maternidad o el trabajo? Quizás
nos lo deberíamos preguntar cuando decidimos tener un hijo y más cuando
realmente no hay problemas económicos que solucionar con un urgente trabajo.
Lo siento Pilar, tu frase falla. Falla porque tu hijo
te necesitará. Falla porque tú misma como mujer estás fallando a tantas otras
que hicieron posible llegar a las (míseras) 16 semanas que tenemos en España. Y
falla también porque harás creer a parte de la sociedad que ve la televisión y
te ve a ti (y otras) como un personaje público que eres un ejemplo a seguir sin
cuestionárselo. Una pena.
Si hay un
pensamiento que me “martirizaba” cuando nació la pequeña “bichi” era el momento
de volver al trabajo. Sé que es “un lujo” en los tiempos que corren el poder
tener una vinculación laboral y si hay en algo que debo dar las “gracias” a mi
empresa (y mi convenio) es en el mero hecho de que jamás ha puesto una sola
pega a mis revisiones médicas ni a mis embarazos (que se ve de todo) y el
primer embarazo surgió en 2010 a la vez que yo entraba a trabajar en esta empresa.
Pero aún así tengo que reconocer que me daba pena, mucha pena, el pensar en
volver a trabajar y separarme de ella (y de él en su momento),una cosa no quita
la otra. Quizás más aún de ella que de él por distintos motivos que darían para
un nuevo post.
Estos días me he enterado por la prensa de que Susana Díez se ha incorporado al trabajo 45 días después de dar a luz. Muy mal. Yo anhelo una baja maternal como la de los países nórdicos, un cambio de mentalidad en este país para que la maternidad no se vea como un obstáculo para las empresas sino todo lo contrario. Al fin y al cabo todos esos jefes han estado en una barriga y no han salido de debajo de una piedra. Así que volver a los 45 días me parece muy triste.
Y esto no es lo único. Hace una
semana aproximadamente, tomando un refresco en un bar, leía que Pilar Rubio
decía «Si puedo, volveré al trabajo a la semana de dar a luz» y no pude evitar
remover en mi interior de madre trabajadora lo que eso significaba. Jamás yo
hubiera vuelto a mi trabajo a la semana de dar a luz a no ser que las
circunstancias fuesen tan malas que no quedase otra alternativa. Pero no es su
caso. ¿Cómo, entonces, una madre puede pretender incorporarse al trabajo a la
semana de dar a luz y decirlo con la boca grande?
Sus palabras las interpreté por
dos vías. Por un lado (ingenua que es una) pensé: quizás se refiere a que todo
va a ir tan sumamente bien que está a la semana más que preparada para
incorporarse a su trabajo (en el que valga decir, no hay mucho esfuerzo físico)
PERO para eso bastaba con decir “a la semana estaré dando brincos por el campo
con mi hijo”. Paralelamente mi mente aterrizó y pensé más fríamente a lo que
creo que realmente se refiere. Y es que va a estar tan bien en sus planes que
la vuelta al trabajo es un hecho. Su hijo se quedará en casa y ella volverá con
una sonrisa dando a entender a muchas madres de esta sociedad que lo
laboralmente adecuado es estar divina de la muerte y poder trabajar cuanto
antes. No, no, no, tantos años de discusiones políticas, sindicales, tantas
peticiones, horas perdidas (y ganadas), luchas de tantas y tantas madres para
¿ésto?
A usted Pilar Rubio le recuerdo:
La baja maternal es de 16 semanas
de las cuales las primeras 6 semanas son obligatorias e ininterrumpidas para
disfrute de la madre. Esto es así porque un bebé NO ES UN MUÑECO, un bebé
tiene necesidades, no sólo alimenticias e higiénicas sino sentimentales y de
apego emocional. En una maternidad los implicados son dos madre e hijo y no me
gusta eso de no “contar con el otro”. Y ya no solo por el niño, yo como madre
no podría, me sería imposible. Otro gallo cantaría si apareciese en su trabajo
con el bebé como lo hizo Licia Ronzulli, pero lo dudo. Y mucho.
Aún así, creo que hay un
trasfondo gris en todo esto. ¿Qué es primero la maternidad o el trabajo? Quizás
nos lo deberíamos preguntar cuando decidimos tener un hijo y más cuando
realmente no hay problemas económicos que solucionar con un urgente trabajo.
Lo siento Pilar, tu frase falla. Falla porque tu hijo
te necesitará. Falla porque tú misma como mujer estás fallando a tantas otras
que hicieron posible llegar a las (míseras) 16 semanas que tenemos en España. Y
falla también porque harás creer a parte de la sociedad que ve la televisión y
te ve a ti (y otras) como un personaje público que eres un ejemplo a seguir sin
cuestionárselo. Una pena.



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