lunes, 21 de septiembre de 2015

Vuelta al trabajo antes de hora



Si hay un pensamiento que me “martirizaba” cuando nació la pequeña “bichi” era el momento de volver al trabajo. Sé que es “un lujo” en los tiempos que corren el poder tener una vinculación laboral y si hay en algo que debo dar las “gracias” a mi empresa (y mi convenio) es en el mero hecho de que jamás ha puesto una sola pega a mis revisiones médicas ni a mis embarazos (que se ve de todo) y el primer embarazo surgió en 2010 a la vez que yo entraba a trabajar en esta empresa. Pero aún así tengo que reconocer que me daba pena, mucha pena, el pensar en volver a trabajar y separarme de ella (y de él en su momento),una cosa no quita la otra. Quizás más aún de ella que de él por distintos motivos que darían para un nuevo post.

Estos días me he enterado por la prensa de que Susana Díez se ha incorporado al trabajo 45 días después de dar a luz. Muy mal. Yo anhelo una baja maternal como la de los países nórdicos, un cambio de mentalidad en este país para que la maternidad no se vea como un obstáculo para las empresas sino todo lo contrario. Al fin y al cabo todos esos jefes han estado en una barriga y no han salido de debajo de una piedra. Así que volver a los 45 días me parece muy triste. 
Y esto no es lo único. Hace una semana aproximadamente, tomando un refresco en un bar, leía que Pilar Rubio decía «Si puedo, volveré al trabajo a la semana de dar a luz» y no pude evitar remover en mi interior de madre trabajadora lo que eso significaba. Jamás yo hubiera vuelto a mi trabajo a la semana de dar a luz a no ser que las circunstancias fuesen tan malas que no quedase otra alternativa. Pero no es su caso. ¿Cómo, entonces, una madre puede pretender incorporarse al trabajo a la semana de dar a luz y decirlo con la boca grande?

Sus palabras las interpreté por dos vías. Por un lado (ingenua que es una) pensé: quizás se refiere a que todo va a ir tan sumamente bien que está a la semana más que preparada para incorporarse a su trabajo (en el que valga decir, no hay mucho esfuerzo físico) PERO para eso bastaba con decir “a la semana estaré dando brincos por el campo con mi hijo”. Paralelamente mi mente aterrizó y pensé más fríamente a lo que creo que realmente se refiere. Y es que va a estar tan bien en sus planes que la vuelta al trabajo es un hecho. Su hijo se quedará en casa y ella volverá con una sonrisa dando a entender a muchas madres de esta sociedad que lo laboralmente adecuado es estar divina de la muerte y poder trabajar cuanto antes. No, no, no, tantos años de discusiones políticas, sindicales, tantas peticiones, horas perdidas (y ganadas), luchas de tantas y tantas madres para ¿ésto?

A usted Pilar Rubio le recuerdo:
La baja maternal es de 16 semanas de las cuales las primeras 6 semanas son obligatorias e ininterrumpidas para disfrute de la madre. Esto es así porque un bebé  NO ES UN MUÑECO, un bebé tiene necesidades, no sólo alimenticias e higiénicas sino sentimentales y de apego emocional. En una maternidad los implicados son dos madre e hijo y no me gusta eso de no “contar con el otro”. Y ya no solo por el niño, yo como madre no podría, me sería imposible. Otro gallo cantaría si apareciese en su trabajo con el bebé como lo hizo Licia Ronzulli, pero lo dudo. Y mucho.

Aún así, creo que hay un trasfondo gris en todo esto. ¿Qué es primero la maternidad o el trabajo? Quizás nos lo deberíamos preguntar cuando decidimos tener un hijo y más cuando realmente no hay problemas económicos que solucionar con un urgente trabajo.

Lo siento Pilar, tu frase falla. Falla porque tu hijo te necesitará. Falla porque tú misma como mujer estás fallando a tantas otras que hicieron posible llegar a las (míseras) 16 semanas que tenemos en España. Y falla también porque harás creer a parte de la sociedad que ve la televisión y te ve a ti (y otras) como un personaje público que eres un ejemplo a seguir sin cuestionárselo. Una pena.







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